Otra prueba más que certifica el adelanto electoral. Los recaudadores visitan a los empresarios pidiendo ya pasta para la campaña. Y son los "vampiros" del PPdG. Algunos constructores, que no han pillado una sola obra, alucinan que les pidan dinero cuando están a dos velas. En todo caso, hay que acabar con estas prácticas ilegales. Se necesita una reforma de la ley de financiación de partidos.