Mafo y De Guindos no están por la labor de avalar a inversores internacionales. Entre otras cosas porque se haría con recursos financieros de los bancos españoles que pondrían el grito en el cielo. Así las cosas a Novagalicia solo le queda la subasta pública. Salvo que aparezca un "patriota" que ponga los billetes encima de la mesa. Y va a ser que no.