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José Manuel López García
Cartas al Director
Punto de Vista

Sociedad tolerante

30-06-2020

Ciertamente, el filósofo Karl Popper que murió a los 92 años en 1994 dejó un gran legado con sus libros y con su enseñanza. En la obra Sociedad abierta, universo abierto el periodista Franz Kreuzer pregunta al pensador austríaco sobre numerosas cuestiones relacionadas directamente con sus análisis sobre los planteamientos de diversas corrientes filosóficas y de otros pensadores.

Es lo contrario de un pensador dogmático. Está abierto a la duda y confía en lo que podemos hacer en el futuro, aunque es consciente de que, tal vez, las dificultades pueden ser muy grandes. Esto no significa que no sean superables. Popper no está de acuerdo con creer que todo está mal. Reivindica el valor de las teorías en ciencia y de forma general en el saber y en la vida y la política.

Advierte de la inseguridad característica de todo y fundamentalmente de la vida y la realidad humana. Escribe que «Los errores son inevitables. Lo importante es que aprendamos de ellos». Se muestra, por tanto, muy coherente en sus apreciaciones y en sus valoraciones acerca de lo que sucede en la vida cotidiana y en el campo de la ciencia y de la técnica. Pone de relieve que las teorías son intentos de solucionar problemas. Criticó el neopositivismo del Círculo de Viena. Puso sobre la mesa el falsacionismo que es una de sus grandes aportaciones a la filosofía de la ciencia. Reafirmó el falibilismo metodológico, lo que supone admitir que podemos tener razón o no y que el principio de discusión racional es esencial para aproximarnos a la verdad.

Todo esto confirma que el carácter problemático de la ciencia es consustancial a la misma. No está de acuerdo con el esencialismo que considera que es posible una descripción exhaustiva del mundo. En la obra La sociedad abierta y sus enemigos Popper aplica sus planteamientos acerca de la ciencia a la historia y a la evolución de la propia filosofía a lo a lo largo de los siglos. Se opone frontalmente al totalitarismo o al autoritarismo de una manera rotunda.

Aunque critica al marxismo también reconoce las buenas intenciones de Marx que se concretan en querer acabar con la explotación de los hombres en el trabajo. Aprecia y valora enormemente la función de la sociología para el entendimiento de los cambios sociales, de la estructura social y de otras cuestiones vinculadas a las relaciones grupales. Es partidario de una interpretación de la historia del pensamiento político característica de la generación de Pericles basada en la argumentación y la discusión y en los procedimientos democráticos frente a la rigidez de la utopía política de Platón y a la mesocracia de Aristóteles. De hecho, Popper se identifica con la forma de hacer filosofía política de Sócrates y con el pensamiento de Demócrito. Rechaza el historicismo y el esencialismo en el ámbito de la teoría política a la que pueden ser adscritos Platón y Hegel.

Evidentemente, Popper muestra su deseo de conciliar planteamientos propios de las democracias liberales y afirma con decisión la libertad como valor fundamental, tanto en el campo de la ética como en el de la política. La tolerancia y la responsabilidad intelectual siempre estuvieron presentes en su mente. No en vano dedicó una conferencia en Tubinga a Leopoldo Lucas que fue un sabio y un historiador que «en su tolerancia y humanidad, fue víctima de la intolerancia y la inhumanidad». Se refiere a su terrible destino en un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Murió asesinado junto con su esposa en 1944 por la barbarie nazi.

Los grados de tolerancia y libertad son variables, pero estos valores éticos deben ser respetados al máximo, si no se quiere caer en un desprecio de los derechos humanos que nos conduce a la maldad más absoluta. Popper apela a lo que escribió Voltaire sobre la intolerancia y el fanatismo rechazando las actitudes fanáticas e intransigentes. La afirmación de la libertad de investigación es uno de los principios fundamentales de todo intelectual.

Considera que el pluralismo crítico es mucho mejor que el relativismo que no deja ningún punto de apoyo y lo niega todo al ignorar la verdad. La ignorancia es otro de los males que es preciso hacer que vaya desapareciendo al poner los medios para saber o conocer. Para Popper las teorías de la gravitación de Newton y Einstein son conjeturales pero son saber que se aproxima a la verdad. Ver video

José Manuel López García


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